En Etiopía, nacer con una malformación facial puede marcar toda una vida.
La falta de recursos sanitarios especializados hace que muchos niños crezcan con dolor, con dificultades para alimentarse o respirar y, en demasiados casos, con rechazo social. Para ellos y sus familias, una intervención quirúrgica no es solo una operación: es una oportunidad de futuro.
En febrero de 2025, un equipo de cirujanas españolas voluntarias viajó a Addis Abeba para participar en una misión de cirugía oral y maxilofacial en el Menelik II Comprehensive Specialized Hospital, uno de los hospitales de referencia del país.
Durante cinco días, del 24 al 28 de febrero, se realizaron 9 intervenciones quirúrgicas a jóvenes, niños y bebés con malformaciones congénitas o secuelas traumáticas graves que, sin esta ayuda, no habrían podido acceder a un tratamiento especializado.
Las cirugías fueron realizadas por la Adoración Martínez Plaza, del Hospital Virgen de las Nieves, y la Elena Bullejos Martínez, de la Fundación Jiménez Díaz, especialistas en cirugía oral y maxilofacial.
Cada intervención se planificó de forma personalizada gracias al uso de tecnología 3D y planificación virtual, lo que permitió diseñar dispositivos a medida para cada paciente, mejorar la precisión quirúrgica y favorecer una mejor recuperación funcional y estética.
Mucho más que una operación
Antes de ser intervenidos, muchos de estos pacientes vivían con dolor crónico, dificultades para comer o hablar y una fuerte exclusión social. En contextos de pobreza extrema, una malformación no tratada no solo afecta a la salud, sino también a la educación, la integración social y la autoestima.
Después de la cirugía, el cambio es profundo.
Familias enteras vuelven a mirar al futuro con esperanza.
El impacto de la misión va mucho más allá de los propios pacientes. Cada niño cuenta con el apoyo diario de su familia y cuidadores, que también se benefician directamente de la mejora en su salud y autonomía.
De forma conservadora, se estima que por cada paciente hay entre 4 y 5 beneficiarios indirectos, lo que supone que esta misión ha tenido un impacto positivo en más de 50 personas.
Un proyecto que continúa
Esta misión forma parte de un proyecto de cooperación sanitaria a largo plazo, que mantiene una colaboración estable con el Hospital Menelik II y sus profesionales locales, apostando además por la capacitación del equipo sanitario local.
Algunos de los pacientes ya han sido evaluados para futuras intervenciones y está prevista una nueva misión quirúrgica en los próximos meses, que permitirá seguir ampliando el alcance del proyecto y llegar a más niños y niñas que lo necesitan.
Todo ello ha sido posible gracias al compromiso de los profesionales sanitarios, las entidades colaboradoras y el apoyo institucional, entre ellos la Diputación Provincial de Huesca, cuya financiación parcial ha contribuido de forma decisiva a hacer realidad esta iniciativa de cooperación sanitaria.
Porque detrás de cada cirugía hay algo mucho más importante que una intervención médica: hay una historia de dignidad, superación y esperanza.
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